Por Un 2025 Lleno De Paz.
- Paz En Construcción

- 31 dic 2024
- 2 Min. de lectura
Regina Zakharova, una joven música de Mykolaiv (Ucrania), nos regala con generosidad su conmovedora interpretación al bandura —el instrumento nacional ucraniano por excelencia, con sus cuerdas que parecen susurrar historias ancestrales—. A través de su música, transmite un profundo y sincero deseo de paz: no solo para su país herido, sino para todo el mundo.
Desde el fatídico 24 de febrero de 2022, cuando la invasión a gran escala cambió para siempre su vida y la de millones de ucranianos, Regina ha convertido su arte en un refugio y en una herramienta de resistencia pacífica. En medio de sirenas antiaéreas, bombardeos cercanos y la constante amenaza en su ciudad portuaria del sur de Ucrania, ella sigue tocando. Ha participado en emotivos homenajes internacionales, como conexiones en directo con teatros y eventos por la paz (por ejemplo, interpretando piezas tradicionales o incluso el Himno de Canarias en colaboración con proyectos educativos de Gran Canaria), demostrando que la música puede cruzar fronteras, unir corazones y recordar al mundo que la humanidad persiste incluso en los tiempos más oscuros.

Su historia personal nos ayuda a comprender el lado más humano y vulnerable de esta guerra. Regina no solo es una talentosa bandurista formada en instituciones culturales ucranianas; también es profesora de inglés, exalumna de programas internacionales como Global UGRAD, y una voz activa que visibiliza la dura realidad que enfrentan las niñas, niños y jóvenes de su país. Muchos han perdido sus hogares, sus escuelas, sus seres queridos o simplemente la posibilidad de una infancia sin miedo. A través de sus interpretaciones —a veces desde teatros reconstruidos bajo alerta constante, otras en conexiones virtuales llenas de esperanza—, Regina se ha convertido en un auténtico altavoz de esa generación. Su bandura no solo toca melodías tradicionales; toca el dolor, la resiliencia y la inquebrantable fe en un futuro mejor.
En palabras que resuenan en sus propias participaciones: el arte trae felicidad, consuela el alma y une a las personas más allá de cualquier conflicto. Regina Zakharova nos recuerda que, incluso en la guerra, la belleza y la esperanza siguen vivas… y merecen ser escuchadas.









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